Dirigimos nuestros pasos hacia la Puerta del Sol, en la que vemos la figura del Sireno, mitad hombre y mitad pez. Desde este lugar comenzó el ensanche de la nueva configuración urbana hacia las laderas del Monte Castro.
Una arteria principal sale de la Puerta del Sol y se articula paralela al mar es la Calle Policarpo Sanz con sus lúcidas casas de piedra a la que sigue la Avenida de García Barbón que continua hasta el muelle. En esta calle está situada la Iglesia de Santiago, construida en 1889 en el lugar en que ya existía un anterior templo medieval.
De claras trazas góticas, su estructura está dividida en tres naves cubiertas con bóveda de crucería. En su fachada destaca el pórtico formado por tres entradas de arcos apuntados, flanquedas por dos torres cuadrángulares que rematan en una pirámide donde están alojados los campanarios. En su interior, iluminado a través de los ventanales, destaca la sillería de madera del coro del altar mayor.
Si seguimos la peatonal y comercial Avenida del Príncipe, desembocaremos en la calle Urzaiz que nos lleva a las afueras de la ciudad, donde está situado el zoo y el aeropuerto.
La otra calle que parte de la Puerta del Sol es la calle Elduayen. Esta calle que divide en dos el casco histórico fue abierta a finales del XIX y enlaza con el Paseo de Alfonso XIII, lugar donde se encuentra el olivo símbolo de la ciudad, que procede de un esqueje del antiguo árbol plantado por los Templarios en el atrio de la colegiata de Santa María.
Desde aquí, nos dirigiremos al Monte de O Castro, auténtico pulmón de la ciudad y que guarda parte de su historia.