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Comenzamos nuestra visita en el Barrio del Berbés, barrio tradicional de pescadores. Desde la puerta de A Ribeira contemplamos las plazuelas y soportales a los que antaño llegaba el mar y que eran usados para la realización de los trabajos que conllevaba la pesca. Aquí comienza la Avenida de Bairamar que se dirige al puerto pesquero y a la Bahía de Bouzas.
Desde el Berbés nos dirigiremos por la Rúa da Ribeira a la Plaza de Piedra, donde está situado un interesante mercado, que ofrece al visitante todo tipo de productos, entre los que destacan sus famosas ostras. En las cercanías del mercado, se situa una interesante zona de vinos.
Por la Plaza de la Constitución , donde estaba el antiguo ayuntamiento, llegamos a la Rúa dos Cestos, en la que las artesanas muestras de mimbre invitan a una parada antes de visitar la Colegiata de Santa María, en pleno corazón del Casco Viejo.
La Colegiata de Santa María, obra del arquitecto Melchor de Prado, es una obra cumbre del neoclásico en Galicia. Fue construida a principios del Siglo XIX sobre las ruínas de la antigua Concatedral destruida por los ejércitos del pirata Drake.
De planta basilical con tres naves, su fachada es de esbelta cantería y está coronada por un frontón que se encaja perfectamente entre los dos esbeltos campanarios.
En el atrio fue plantado el símbolo de la ciudad, un olivo que permaneció en aquel lugar hasta el siglo XIX y del que actualmente existe un esqueje en el Paseo de Alfonso XII.
En su interior se guarda la talla del Cristo de la Victoria , patrono de la ciudad. La leyenda cuenta que la talla apareció en una playa arrastrada por el mar para, años más tarde, ayudar a los vigueses en la expulsión de las tropas francesas.
En su honor se celebra el primer domingo de agosto una concurrida procesión.
Desde la Plaza de la Iglesia nos dirigiremos por la Puerta de Gamboa, Plaza de Compostela y Calle Real hasta desembocar en la Estación Marítima de Ría, donde podemos vistar los restos del antiguo muelle de A Laxe. Desde la Estación , salen numerosas excursiones marítimas para conocer la ría y las Islas Cíes.
En sus cercanías, el Real Club Naútico de Vigo, que es sede de numerosos eventos a lo largo del año. Enfrente de sus instalaciones, los jardínes de As Avenidas es el punto y aparte de este paseo por los orígenes de Vigo.
Dirigimos nuestros pasos hacia la Puerta del Sol, en la que vemos la figura del Sireno, mitad hombre y mitad pez. Desde este lugar comenzó el ensanche de la nueva configuración urbana hacia las laderas del Monte Castro.
Una arteria principal sale de la Puerta del Sol y se articula paralela al mar es la Calle Policarpo Sanz con sus lúcidas casas de piedra a la que sigue la Avenida de García Barbón que continua hasta el muelle. En esta calle está situada la Iglesia de Santiago, construida en 1889 en el lugar en que ya existía un anterior templo medieval.
De claras trazas góticas, su estructura está dividida en tres naves cubiertas con bóveda de crucería. En su fachada destaca el pórtico formado por tres entradas de arcos apuntados, flanquedas por dos torres cuadrángulares que rematan en una pirámide donde están alojados los campanarios. En su interior, iluminado a través de los ventanales, destaca la sillería de madera del coro del altar mayor.
Si seguimos la peatonal y comercial Avenida del Príncipe, desembocaremos en la calle Urzaiz que nos lleva a las afueras de la ciudad, donde está situado el zoo y el aeropuerto.
La otra calle que parte de la Puerta del Sol es la calle Elduayen. Esta calle que divide en dos el casco histórico fue abierta a finales del XIX y enlaza con el Paseo de Alfonso XIII, lugar donde se encuentra el olivo símbolo de la ciudad, que procede de un esqueje del antiguo árbol plantado por los Templarios en el atrio de la colegiata de Santa María.
Desde aquí, nos dirigiremos al Monte de O Castro, auténtico pulmón de la ciudad y que guarda parte de su historia. |
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